Las mañanas te reciben entre brisas
que te arrastran por los sinfines de los sueños.
Vos estirás los brazos a lo lejos,
hacia el fin de tu vida
y más allá de tu vida.
En el alcohol de la poesía sentís la lejanía,
inalcanzable y profunda.
Sólo un brindis te permitiría caer
en la inmortalidad.
lunes, 19 de noviembre de 2007
martes, 6 de noviembre de 2007
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